Historia

4 AÑOS FORMATIVOS DE LA MISIÓN BUENAS NUEVAS

La Escuela de la Misión cuyo único enfoque es la Fe.

“Si tú eres un siervo de Dios verdadero, entonces no aludas al hombre tus necesidades, ¡sólo busca al Señor!”

En 1962, un número de misioneros nacidos de nuevo como Dick York (Misión del Escudo de la Fe, Estados Unidos), Kays Glass (WEC, Inglaterra), Derek Earl (WEC, Inglaterra), Marlon Baker (Cristianos en Acción, Estados Unidos) y Harry Wyman (Cruzada de Literatura Cristiana, Inglaterra) se unieron para establecer una escuela misionera en Corea del Sur. A través de un proceso selectivo de salvación y llamamiento, un total de 11 estudiantes fueron admitidos en su primera clase, incluyendo Byung-un Yu, Nam-seop Sin, Gwang-sik Yu, Sung-jun Kim, Ock Soo Park, y el pastor Shin-chan Kwon participó como auditor ( luego ministró en la Iglesia Chilsung de Daegu).


En aquel entonces, la construcción de la escuela misionera era una casa grande estilo japonesa en la cual vivía la familia del misionero Dick York junto con los estudiantes. El hecho de vivir juntos impedía que la vida de fe fuese sólo teórica, sino basada en el enfoque del entrenamiento para aprender la fe en la vida cotidiana. El horario diario consistía en oración y meditación de la Biblia al amanecer, estudio Bíblico con los misioneros en la mañana y evangelización en grupos de dos en dos al mediodía.


Cada sábado se organizaba un Seminario Bíblico en el Centro de Cultura & Información USA en frente de la Estación Daegu. Lo que llamaba más la atención era el hecho de que la regla principal era buscar a Dios para todas las necesidades. Cada misionero enfatizaba “Si tú necesitas cualquier cosa, no le insinúes ni le pidas al hombre. Sólo busca y recibe del Señor. El siervo de Dios sólo debe esperar en Dios.”


A los estudiantes les era prohibido pedir ayuda a otros. Era considerado un problema. Confiar en otras cosas a parte de Dios era considerado una vergüenza. Al principio, el estudiante Ock Soo Park recibía un suministro mensual de arroz por parte de su padre que vivía en Seonsan, pero él tuvo que cortar esta provisión y pedirle a Dios por la fe para sus raciones diarias. Claro que la vida de los misioneros igualaba a la de los estudiantes y juntos eran partícipes del hambre y el dolor.


Tal vida de entrenamiento era el único proceso para aprender la fe, algo que no se practicaba en ninguna escuela teológica, y los estudiantes que no podían poner su enfoque en la fe, comenzaban a irse uno por uno. Estos estudiantes pensaban que la escuela les proveería un buen ambiente de aprendizaje de inglés, al ser operado por misioneros extranjeros, allanándoles el camino a un futuro exitoso; estas expectativas cegaron sus ojos hacia la fe, induciéndolos a dejar el entrenamiento.


En aquel entonces el entrenamiento de la fe era tan estricto que el auditor, pastor Sin-chan Kwon, escribió en su biografía, “En ese tiempo el hermano Byeong-un Yu (que luego se convirtió en el yerno del pastor Sin-chan Kwon) estaba dirigiendo un estudio bíblico, y cuando el misionero Dick York participó en la reunión, una pareja de médicos le dio una cálida hospitalidad. Cuando el misionero se dio cuenta que el hermano Byeong-un Yu había estado disfrutando tal hospitalidad todo ese tiempo, lo expulsó.”


De esta manera los misioneros no se comprometían con nadie y rechazaban todo lo que no fuese fe, en contra de la carne. Tal corazón fiel se ancló profundamente en el corazón de los estudiantes que recibieron el entrenamiento hasta el final.


Otro aspecto que llamó la atención fue el hecho de que la educación completa provenía de la Biblia en sí. Los misioneros enseñaban la Biblia por medio de la traducción del estudiante Nam-seop Sin, que era muy fluido en inglés; así que si los estudiantes se concentraban escuchando, era muy conveniente para ellos aprender inglés.


Al principio, el estudiante Ock Soo Park también tuvo interés en aprender inglés, junto con la enseñanza de la Biblia, pero cuando se dio cuenta qué tan incómodos se sentían los misioneros por tal hecho, él cambió su enfoque únicamente en la Palabra de Dios.


En breve, los misioneros no aprobaron el hecho de que los ministros del evangelio, que sólo deben confiar en la Biblia para guiar a la gente a la salvación y criarlos en el espíritu, tomasen interés en otras cosas que no fuese la Palabra de Dios. A pesar de que la mayoría de los estudiantes eran jóvenes, cualquiera que tenía un encuentro con ellos se maravillaba por la sabiduría y profundidad que poseían de la Biblia.


Una especialidad del entrenamiento era la evangelización, a través de la cual los estudiantes de la Misión predicaban individualmente el evangelio a la gente y los dirigían a la salvación por la fe. Al igual que hoy en día, evangelizar significaba convertir a aquellos que rechazan a Dios y hacerlos miembros de la iglesia. Así que sin importar el estatus espiritual de uno, (ya sea que él/ella haya nacido de nuevo), si el individuo llevaba a mucha gente a la iglesia, él/ella era considerado una persona espiritual, también, si una congregación crecía en tamaño, esa iglesia era considerada en avivamiento.


Sin embargo, los misioneros habían nacido de nuevo a través de la fe después de haber consultado con los predicadores del evangelio verdadero. Ellos, anteriormente, también habían estado inducidos a vivir sin fe, sólo por la formalidad de la iglesia, y por ello la condición espiritual de las iglesias y sus miembros de Corea del Sur no era una novedad para ellos.


Por consiguiente no entrenaban a sus estudiantes con el método estándar de evangelización, sino con el enfoque realista hacia el evangelio. Con el paso del tiempo, incrédulos, congregantes, diáconos y ancianos comenzaron a recibir salvación por medio de los estudiantes de la misión. Especialmente aquellos que recibieron la salvación verdadera después de haber sufrido en el pecado, sin importar si se habían congregado muchos años, comenzaron a testificar su fe y felicidad; aun así esto no era bien aceptado por las iglesias que todavía practicaban el método estándar de la evangelización.


Pero la pregunta es, “¿Cómo fueron capaces los misioneros de entrenar a sus estudiantes a través de un método diferente de entrenamiento ministerial a aquel que establecieron las escuelas teológicas de Corea del Sur?”.


La respuesta a esta pregunta es que los misioneros Kays Glass y Derek Earl eran de la misión WEC, la cual fue fundada por Charles Studd y Norman Grubb, quienes fueron influenciados grandemente por los predicadores prominentes del evangelio, tales como D.L. Moody y Hudson Taylor, quienes fueron pioneros en los trabajos del evangelio durante el siglo XIX. Además, los misioneros Dick York, Marlon Baker y Harry Wyman fueron pastores que nacieron de nuevo y fielmente respetaron a D.L. Moody y Charles Spurgeon, y recibieron la misma guía del Espíritu Santo.








La Universidad de Pastores y el Instituto Bíblico Moody.

“Yo deseo permanecer como un hombre que sólo predica la crucifixión de Cristo.” (Charles Spurgeon)

“El mundo debería ver cómo Dios trabaja a través de las personas que están devotas completamente a Su voluntad.” (D.L. Moody)


A pesar de que innumerables siervos de Dios predicaron el evangelio en los 2000 años de cristianismo, es muy extraño encontrar a aquellos que fueron usados para la obra del evangelio tan poderosamente como Charles H. Spurgeon (1834-1892, Inglaterra) y D.L. Moody (1837-1899). Ambos personajes nacieron en el mismo periodo (Spurgeon en 1950, Moody en 1856); además, durante los 40 años que predicaron, cada quien esparció el evangelio a 10 millones de personas. No cabe decir que el efecto de sus sermones, iglesias y escuelas misioneras va más allá de la imaginación.


Aunque los dos personajes ahora son reconocidos como los mejores predicadores del evangelio de sus tiempos, fueron calumniados por sus líderes religiosos contemporáneos. La primera razón es que ninguno de ellos completó la educación formal ni recibieron ordenamiento de la institución teológica; la segunda razón es debido que ninguno pertenecía a alguna asociación religiosa específica ni estaban comprometidos con ninguna formalidad de la iglesia, sólo estaban enfocados en predicar el evangelio.


Esto fue posible porque los dos predicadores verdaderamente nacieron de nuevo y se dieron cuenta del verdadero significado del evangelio y de la evangelización. A pesar de que cada uno nació de nuevo y ministró por separado en iglesias diferentes y países diferentes, sus vidas de fe eran iguales, y esto causó que ambos tuviesen un respeto mutuo muy profundo, promoviendo así una relación más ambigua.


A pesar de que ninguno de ellos asistió a una escuela teológica establecida, fundaron una institución para entrenar a los predicadores del evangelio, los cuales fueron La Universidad de Pastores (de Spurgeon) y el Instituto Bíblico Moody (de Moody). Poco después estas escuelas fueron conocidas como las mejores instituciones evangélicas de Europa y Estados Unidos. ¿Pero cómo pudieron Spurgeon y Moody administrar y operar estas escuelas si nunca recibieron educación teológica? Claro, sus escuelas fueron administradas de diferente manera que otras instituciones teológicas preexistentes. Una clave en la diferencia era el estándar de admisión para los estudiantes prospectos. Spurgeon y Moody consideraron que la principal condición para poder ingresar a estas escuelas era que los estudiantes fuesen renacidos de nuevo y tuviesen un llamamiento de Dios.


“Independientemente del poder y el carácter de uno, nadie es legible para trabajar como un predicador del evangelio si el individuo no es salvo ni llamado por Dios.” (“Conferencias para Mis Estudiantes” de Charles Spurgeon).

“Yo no deseo que nadie se acerque a esta pared excepto a aquellos que son guiados por el Espíritu Santo. Honestamente espero que sólo aquellos que recibieron el llamado de Dios vengan.” (Por D.L. Moody en la inauguración del Instituto Bíblico Moody).


En segundo lugar, La Universidad de Pastores y el Instituto Bíblico Moody se enfocaban en que los estudiantes aprendiesen sólo la Biblia. Esto era significativo ya que ambos líderes se dieron cuenta de la importancia de la Biblia y predicaban la Palabra todo el tiempo.


“Yo prefiero decir cinco palabras de la Biblia que cincuenta mil palabras de un filósofo.” (Charles Spurgeon).

“Lee la Biblia. Te morirás de hambre si no comes, pero pasa el tiempo investigando sus sustancias químicas.” (D.L. Moody).


Guía y plenitud del Espíritu Santo, el evangelio y la fe en la Biblia; estos dos eran la fuente de poder para Charles Spurgeon y D.L. Moody. Aunque tuvieron la oportunidad de recibir educación teológica por el consejo de otros, ambos rechazaron lo que era considerado como un pensamiento teológico establecido y se levantaron obras milagrosas del evangelio solamente a través de la guía de Dios y la Palabra de la Biblia.


Sus vidas de fe y obras en el evangelio sirvieron como un buen ejemplo para la siguiente generación de predicadores del evangelio nacidos de nuevo. Esta tendencia continuó en las escuelas misioneras establecidas por Dick York y Kays Glass. Ahora se refleja en la Misión Buenas Nuevas del pastor Ock Soo Park. Por otro lado, el círculo religioso actual de Corea del Sur está produciendo teorías introspectivas sobre las instituciones teológicas preexistentes.








Las Escuelas Teológicas de Corea del Sur Bombardearon con Teorías Introspectivas

“Una pregunta muy seria es planteada en contra de la calidad de los pastores al ver cómo las iglesias coreanas cultivan ministros con tanta facilidad.”

“La calificación del examen es la condición principal para la admisión a las escuelas teológicas”.

“El mayor problema es que la educación teológica ha sido limitada en conocimiento.”

“La mayoría de los pastores de hoy en día creen que las escuelas teológicas actuales no preparan una educación apta para los ministros actuales.”


El 26 y 27 de mayo del 2006, una presentación de tesis oficial llamada “¿Debería Continuar de Esta Manera la Educación Teológica Coreana?” fue llevada a cabo en la Universidad Baeseok (Seúl, Corea del Sur) ante trescientos profesores de teología, aproximadamente. Las declaraciones anteriores fueron los puntos resumidos de las conferencias dadas por los representantes del pensamiento teológico coreano. Todos sugieren que hay un problema serio en todas las escuelas teológicas de Corea del Sur. ¿Por qué surgen tales teorías introspectivas?


Cuando trazamos el pasado de la historia, la primera escuela teológica de Corea del Sur fue el Seminario Teológico Pyongyang, el cual fue establecido en 1901 por el Dr. Samuel A. Moffett, de la iglesia Presbiteriana del Norte, Estados Unidos. El hecho especial es que la institución teológica, que despachó por primera vez a 7 graduados en 1907, admitió a 138 estudiantes el año consecutivo, siendo 20 veces mayor en número. Después las instituciones teológicas fueron establecidas centrándose en las doctrinas de las sectas Presbiterianas, Metodistas y Bautistas, las cuales ahora abarcan 50 instituciones en Corea del Sur. Si contamos las escuelas teológicas no oficiales, se aumentaría el número, pero el problema recae en la demanda de crecimiento desproporcionado y en el suministro de ministros.


El seminario reciente “Balanceando la Demanda y el Suministro de la Iglesia Coreana” concluyó en que “La cultivación indiscreta de los ministros en las Iglesias Coreanas resultan en la degeneración de la calidad de los pastores y en la ruptura del balance en la demanda y suministro.” Además, un profesor de la Universidad Chongshin enfatizó que, “El año pasado, el número de pastores que no ministraron en iglesias se sumó a 4,350, que comprende el 44.1% del total de los ministros; esta es la realidad general de las iglesias de Corea del Sur.” En otras palabras, la tasa del empleo pastoral es mayor que el empleo en general. ¿Por qué tales ministros, llamados siervos de Dios, son cultivados tan abruptamente? De hecho, el estatus espiritual de la iglesia está conectado directamente con el estatus espiritual de los ministros. Por eso, no cualquiera puede convertirse en un pastor, sólo aquellos que fueron establecidos por Dios pueden ser llamados siervos de Dios; sin embargo, en Corea del Sur, su elegibilidad depende del anhelo individual y no en la guía de Dios. La topografía de la vida real provee la siguiente aplicación y estándar de evaluación para la admisión de los prospectos estudiantes a la mayoría de las escuelas teológicas.


[Estándar de Elegibilidad]



  • El aplicante debe haberse graduado o planea graduarse del bachillerato


  • Diploma de Educación General (GED) recipiente


  • Estudiantes legalmente reconocidos por tener calificaciones similares a los graduados del bachillerato.


  • Estudiantes con las calificaciones de arriba que fueron bautizados y recomendados por un oficiante



[Punto de Referencia]

1. Vida Académica (400pts),


2. examen de aptitud escolar (400pts),


3. examen Bzíblico (100pts),


4. examen oral (100pts)


Total 1000 pts.



No es muy diferente al estándar de admisión a una universidad regular. En resumen, el proceso para convertirse en un siervo de Dios es terriblemente secularizado y lo más importante es que la salvación de uno y el llamado de Dios son dos condiciones descartadas, ni siquiera mencionadas, eran las más cruciales para Charles Spurgeon y D.L. Moody.


“Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo” (Colosenses 1:1)

“Y nadie toma para sí esta honra, sino el que es llamado por Dios, como lo fue Aarón” (Hebreos 5:4)


Aquí, Pablo enfatiza y se enorgullece de que su apostolado fue obtenido por Dios, no por sí mismo. Sin embargo, el estándar actual de reclutamiento de las escuelas teológicas para los prospectos estudiantes es completamente diferente a lo que dijo Pablo. Es por ello que encontramos respuestas absurdas en encuestas de motivos de admisión, como “Me faltan puntos para ingresar a la universidad regular” o “No pude resistir el consejo de mi padre que es un anciano,” o “Simplemente quise ser un pastor”. Tristemente, así es “el Siervo Santo de Dios” supuestamente grabado en el corazón de muchos creyentes de Corea del Sur, por influencia de las escuelas teológicas.


Sin embargo el problema más grande está en sus currículums. Cuando nosotros contemplamos el proceso para obtener el crédito teológico, hay 90 cursos diferentes, de los cuales sólo 10 están directamente relacionados a la vida espiritual. La mayoría de los cursos, como el Griego, Hebreo, Latín, Constitución, Dialéctico Cultural, Lógica Filosófica, etc., son irrelevantes a la vida espiritual. Además, la mayoría de las opciones generales como Inglés, Matemáticas, Filosofía, Literatura Occidental, Introducción a la Psicología y Antropología Cultural, son añadidas al currículum, así que es casi imposible aprender la vida real de la fe o la profundidad de la Biblia en las instituciones teológicas.

Esta clase de currículum quizás pueda darle a uno la formación de un erudita en teología, pero no como un verdadero siervo de Dios que debe guiar la iglesia por la fe. ¡De hecho, esta realidad es reflejada en sus bromas al nombrar a los estudiantes como pastores en su primer año, ancianos en el segundo año, diáconos en el tercer año, creyente laico en el cuarto año y reincidentes después de la graduación! En conclusión, el proceso teológico para convertirse en un siervo de Dios es fundamentalmente diferente al de los siervos de Dios nacidos de nuevo. Esto sólo añade al incremento de empleos ministeriales en lugar del desarrollo de siervos verdaderos de Dios.


Lo que es más sorprendente es que sólo hay un par de ministros en Corea del Sur como Charles Spurgeon y D.L. Moody que pueden predicar el evangelio y guiar a las personas a la salvación. Esto significa que la mayoría de los pastores de Corea del Sur, no son capaces de guiar a las personas para que sean verdaderos cristianos nacidos de nuevo.


Recientemente encontré una confesión desafortunada de un ministro. Era una carta de recomendación de un pastor coreano escrito en la traducción de “Médicos del Alma” por el pastor Peter Masters, quien actualmente ministra en la Iglesia Tabernáculo Metropolitano Charles Spurgeon: “Mientras que yo leía este libro me di cuenta qué tan incompetente fui como médico para diagnosticar el espíritu. Yo dudé de mí mismo, ¿cómo pude llamarme ‘médico del alma’ cuando ni siquiera puedo predicar ni evangelizar? Si los ministros de Corea del Sur leen este libro, esta reflexión cortará sus corazones así como me ocurrió a mí. “¡Que ignorante soy para predicar e incompetente para evangelizar!”

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