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[Ecuador] “Somos como el árbol de acacia, recubiertos de oro”

07 de noviembre de 2017

“A quienes escuchan la palabra y reciben la salvación, Dios los cubrió con la sangre de Jesucristo, como a la madera de acacia que fue recubierta de oro para el Tabernáculo”. Así Dios puede utilizar a los hermanos de Ecuador para anunciar el Evangelio.







El tercer día del Retiro Nacional inició muy temprano. Cuando todos se levantaron fueron dejando el sueño paulatinamente, mientras realizaban ejercicios y aprendían una danza de los Righteous Stars.









Luego podían leer la Biblia individualmente hasta el momento en que los evangelistas iniciaban la hora piadosa. Una vez que el corazón se había alimentado de la Palabra de Dios, todos se dirigían alegremente al comedor para desayunar. La expectativa por cómo sería el último día del Retiro era grande entre todos.











Los jóvenes experimentaron el gozo de ver a dos adolescentes de doce años unirse a las danzas manifestando su anhelo de servir con su juventud al Evangelio. Y vieron a una joven adulta desafiarse al participar en la danza de la India. Así, los jóvenes pudieron ver cómo Dios estaba trabajando hermosamente en cada uno de ellos, mientras hacían las presentaciones artísticas.











Del mismo modo el Coro y la Banda Evenezer conmovían el corazón de todos con los himnos y canciones que hablaban del sacrificio de Jesucristo en la cruz y de la nueva vida que las personas pueden tener en Él.












Muchos invitados que asistieron al aula del evangelio podían cambiar sus corazones. Al comienzo surgieron muchas dudas entre ellos pero a medida que pasaban los días, la palabra penetraba en sus vidas. Por ello, el último día del Retiro, doce personas se bautizaron como testimonio del perdón de pecados que recibieron y de su nuevo nacimiento.

































Pese a que el cansancio físico se iba acumulando, el corazón de quienes participaron en el Retiro Nacional no dejaba de anhelar escuchar más de la Palabra.














Durante el culto general, El pastor Emanuel Kim hablo: “el arbol de acacia, que aunque está lleno de espinos y fue creado cuando Dios maldijo la tierra, sin embargo fue este árbol el que Dios ordenó que se usara para el Tabernáculo. Del mismo modo, pese a la condición que los hermanos tienen, similar a la de este árbol lleno de espinos, Dios los cubrió con la sangre de Jesucristo, como a la madera de acacia que fue recubierta de oro. Así Dios puede utilizar a los hermanos de Ecuador para anunciar el Evangelio a muchas personas. Dentro de un año, decía el pastor expositor, en la Iglesia habrá 100 personas más, dentro de tres años, 200 personas más, y en cinco años, 500 más. Así Dios irá añadiendo a la iglesia más salvos”. Estas palabras dieron muchísima esperanza a la iglesia de Ecuador.









Asimismo, a través de la palabra de 2 de Samuel, el pastor Enmanuel Kim explicó que “Mefi-boset creció creyendo que David era su enemigo y querría matarlo por su condición de cojo y por ser nieto de Saúl, sin embargo por la promesa que David hizo a Jonatán, Mefi-boset fue recibido por David como hijo suyo. De la misma manera, las personas por su propia condición de pecado no podrían tener ninguna relación con Dios, pero por la promesa dada en Jesucristo, quienes creen en la obra de Jesús fueron hechos hijos de Dios.”








El pastor EmanuelKim recalcó que “Jesucristo era el unigénito de Dios, pero luego que Jesucristo murió en la cruz y se llevó el pecado del mundo, hizo a los justos hijos de Dios, por esta razón Jesús ya no es el unigénito sino el primogénito. Los justos son hijos de Dios, y como hijos tienen todos los privilegios y poder que el Padre les quiera dar. Por eso cada hermano de la iglesia de Ecuador ya no se llama David o Alejandra o Darwin, sino que se llaman Jesús.”

Así, los hermanos en Ecuador quedaron muy agradecidos por la presencia del Pastor Enmanuel Kim, quien dejó sembrado en sus corazones un mensaje claro de que son nueva esperanza en Cristo, que los problemas son bienvenidos cuando se los ve como nueva esperanza y que con la mirada en la Palabra de Dios, siempre habrá gozo en sus corazones para avanzar en la vida de la fe y compartir el evangelio de salvación a toda la nación.

Fueron tres días llenos de testimonios de esperanza. La Iglesia de Ecuador avanzará con la gozo ante las dificultades, sabiendo que el responsable de ella es Jesucristo, lo que los hace bienaventurados eternamente.