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[Ecuador] Último día de la Gran Campaña Evangelísticas “El secreto del perdón del pecado y el nuevo nacimiento”

3 de agosto de 2017


Las personas por sí solas no pueden cambiar, por eso es importante conectar su corazón con la palabra de Dios.









La noche del 2 de agosto concluyó la Gran Campaña Evangelística. Esa noche, poco a poco fueron ocupándose las sillas dispuestas para los hermanos y sus invitados, quienes también habían traído a sus conocidos para que escuchen con ellos el Evangelio.











Los himnos del Coro de la iglesia y la música de la Banda Ebenezer transmitieron alegría y ablandaron el corazón de los invitados. Más de una vez se escuchó en el salón el pedido de “¡otra, otra, otra!” y los aplausos no se hacían esperar. Aquella noche Dios mostraría una vez más que es él quien trabaja hermosamente a través de las Campañas Evangelísticas.
















El expositor, pastor Noé Lee, continuó hablando sobre el corazón del capitán Naamán que está en 2 Reyes 5:10-14. Varios invitados pudieron descubrir que aquel general arrogante que se describe en los primeros versículos era una sombra de su propio corazón, que siempre quiere mantener su razón y no escucha la voz del siervo de Dios.







Pero el cambio del general Naamán, que se describe en los versículos siguientes, daba esperanza a los invitados. Este general del ejército, escuchando a sus siervos, negando su razón y su camino, siguió la guía y vio cómo su lepra desapareció la séptima vez que se metió en el río Jordán. De la misma manera, los pecados del mundo fueron lavados por la sangre de Jesucristo. Esta verdad fue remarcada varias veces por el expositor.

“Nosotros somos como pequeños Jesús”, afirmaba el pastor Noé Lee. Si la Biblia dice que las personas juntamente con Cristo fueron crucificadas y ya no viven ellas sino Cristo en ellas, entonces cada uno de los que pueden creer la palabra de Dios, pueden aceptar firmemente la obra de Jesucristo que los santificó, los justificó y los perfeccionó.









A través de Romanos 7 y 8, el corazón de varios invitados se conmovía al conocer que Dios entregó al mundo la ley del pecado y de la muerte, y también la ley del espíritu de vida. Podían ver que muchas personas queriendo agradar a Dios buscaban cumplir la ley, sin saber que la única manera de agradar a Dios es a través de la ley de la gracia, creyendo la Palabra que dice que Jesucristo se llevó los pecados una vez y para siempre en la cruz, y no hay más pecado en el mundo, ni más condenación, ni más obras que ofrecer para el perdón de estos. Jesucristo ya cumplió todo para que los seres humanos puedan vivir delante de Dios. “Ahora vivimos bajo la ley del espíritu de vida” agregaba el expositor, ante la mirada atónita de muchos asistentes. “Es por eso no fue condenada la mujer adúltera cuando fue llevada a la presencia de Jesús”. Solo por eso podemos ser llamados hijos de Dios, porque estamos en Jesucristo, dentro de Jesucristo podemos recibir siempre la misericordia y cuidados de Dios. En esto consiste el amor de Dios.










Esta verdad, se llevaron varios de los asistentes de la Gran Campaña, quienes al final pudieron ampliar un poco más sus dudas con los hermanos de la iglesia y el siervo.
















Este ha sido un tiempo de mucho trabajo para los hermanos en Quito, para también de gozo porque han podido ver que con Dios pueden sobrepasar sus propios límites y ser, conforme la promesa de este año: “Luz para los gentiles” (HECHOS 13:47).



*Misión Buenas Nuevas*